La Fed mantiene tasas y refuerza cautela ante inflación persistente y menor crecimiento

18.03.2026

EEUU, ECONOMIA

La actividad económica comienza a mostrar señales de moderación, mientras que el mercado laboral, si bien aún sólido, evidencia un leve enfriamiento.

La Reserva Federal de Estados Unidos decidió en su reunión de marzo del Federal Open Market Committee mantener sin cambios la tasa de interés, dejando el rango de los fondos federales en 3,50 %–3,75 %, en línea con las expectativas del mercado. Se trata de la segunda reunión consecutiva sin modificaciones, consolidando una postura más prudente por parte del organismo.

En su comunicado, la Fed reconoció que la inflación continúa por encima del objetivo del 2 %, mostrando una desaceleración más lenta de lo esperado. A su vez, advirtió que existen factores que podrían volver a presionar los precios, como el encarecimiento de la energía y la persistencia de ciertos componentes de inflación subyacente.

En paralelo, el organismo señaló que la actividad económica comienza a mostrar señales de moderación, mientras que el mercado laboral, si bien aún sólido, evidencia un leve enfriamiento. Este equilibrio entre menor crecimiento e inflación persistente configura un escenario más complejo para la política monetaria.

En este contexto, el comité reafirmó su enfoque dependiente de los datos, dejando en claro que no hay urgencia por iniciar un ciclo agresivo de recortes de tasas. De hecho, las proyecciones actualizadas sugieren que el margen para flexibilizar la política monetaria en 2026 sería limitado, con un sendero de recortes más gradual de lo previamente esperado.

La decisión refleja también cierta división interna dentro del comité, con algunos miembros inclinándose por comenzar a reducir tasas, mientras que otros priorizan asegurar la convergencia de la inflación antes de relajar las condiciones financieras.

Tras el anuncio, los mercados reaccionaron con cautela, interpretando que la Fed se mantiene en un modo de “esperar y ver”, en un contexto donde los riesgos de inflación persistente conviven con una economía en desaceleración. En síntesis, la autoridad monetaria opta por sostener una postura prudente, priorizando la estabilidad de precios en un entorno aún incierto.