El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal inició 2026 con un mensaje claro: no hay apuro por seguir bajando tasas. En un contexto donde la actividad económica continúa sólida y la inflación sigue por encima del objetivo, el FOMC decidió mantener el rango de la tasa de referencia en 3,50 %-3,75 %, tal como esperaba la mayoría de los analistas y los mercados financieros, reforzando un enfoque cauteloso, basado en datos.
La decisión fue tomada tras la reunión de dos días del organismo, que se desarrolló entre el 27 y el 28 de enero, marcando la primera evaluación de política monetaria de la Fed en este año. La elección de mantener estable la tasa se produjo a pesar de una significativa expectativa previa de recortes adicionales, luego de que en 2025 la Fed había recortado los tipos en varias ocasiones para apoyar la economía.
En su comunicado oficial, la Fed señaló que la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo sólido y que el mercado laboral muestra signos de estabilidad, aunque la inflación permanece algo elevada respecto al objetivo del 2 %. Dado este contexto, los integrantes del FOMC consideraron apropiado no realizar modificaciones al precio del dinero por el momento, manteniendo una postura orientada a seguir evaluando los datos entrantes antes de actuar.
La decisión contó con el respaldo de la mayoría del comité, con tan solo dos votos discordantes que favorecían un recorte de 25 puntos básicos, lo que refleja cierta división interna sobre el rumbo de la política monetaria.
Tras el anuncio, el presidente de la Fed, Jerome Powell, ofreció su conferencia de prensa habitual en la que reafirmó el enfoque dependiente de los datos y la importancia de preservar la independencia institucional de la entidad frente a presiones externas.
Los mercados financieros reaccionaron con volatilidad moderada: el dólar estadounidense mostró fortaleza frente a otras monedas, los rendimientos de los bonos se estabilizaron y los principales índices de Wall Street cerraron con movimientos mixtos.
En síntesis, la Fed eligió mantener las tasas en su nivel actual, priorizando cautela ante una inflación aún por encima de su meta y una economía que sigue mostrando resiliencia, lo que sugiere que no se esperan recortes adicionales significativos hasta que se observe evidencia más clara de desaceleración económica.