El índice de precios al productor de Estados Unidos correspondiente a septiembre, publicado excepcionalmente el 25 de noviembre debido a los retrasos generados por el cierre parcial del gobierno, mostró un avance mensual de 0,3%. El dato representó una recuperación frente a la caída de 0,1% observada en agosto y estuvo en línea con las expectativas del mercado, ofreciendo una señal de estabilidad en la dinámica inflacionaria mayorista pese a la volatilidad reciente en algunos sectores sensibles.
El incremento estuvo impulsado principalmente por servicios, que recuperaron tracción después de varios meses de desaceleración, mientras que los bienes registraron una suba más moderada, limitada por la persistente debilidad en los precios de la energía. Esta combinación sugiere que la cadena de costos aún no enfrenta tensiones significativas y que los movimientos de precios continúan reflejando una economía que se normaliza tras los episodios de shocks temporarios en la oferta.
En comparación interanual, el PPI mostró una variación contenida, reafirmando la percepción de que las presiones inflacionarias en el nivel mayorista continúan moderándose. Para la Reserva Federal, el dato contribuye a sostener la narrativa de que la inflación se dirige gradualmente hacia niveles más compatibles con su objetivo, aunque persisten riesgos asociados al mercado laboral y a la sensibilidad de los precios de servicios. La publicación retrasada no altera el diagnóstico general: la inflación mayorista no está completamente controlada, pero el ritmo actual no sugiere la necesidad de un ajuste monetario inmediato, manteniendo al FOMC en una postura de vigilancia prudente.