PPI de EE. UU. acelera en mayo y complica el panorama de la Fed
El Bureau of Labor Statistics (BLS) publicó hoy el informe del Índice de Precios al Productor (PPI) correspondiente a mayo de 2026, mostrando que las presiones inflacionarias a nivel mayorista continúan intensificándose en la economía estadounidense. El índice general registró una suba del 1,1 % mensual, igualando el fuerte incremento observado en abril y ubicándose por encima de las expectativas del mercado. En términos interanuales, el PPI avanzó 6,5 %, alcanzando su nivel más alto desde noviembre de 2022.
El principal impulsor del aumento fue nuevamente el componente energético. Los precios de la energía treparon 10,7 % en el mes, afectados por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las restricciones sobre la oferta global de petróleo. Dentro de este rubro, la gasolina registró un salto del 23,4 % mensual, mientras que también se observaron fuertes incrementos en el diésel, líquidos de gas natural y otros derivados energéticos. Los alimentos mostraron avances más moderados, aunque algunos productos específicos registraron retrocesos.
Más allá de la energía, el informe reflejó que las presiones inflacionarias comienzan a extenderse hacia otros sectores. Los servicios aumentaron un 0,3 % mensual, impulsados por mayores costos en transporte, servicios financieros, hotelería y administración de carteras. El PPI subyacente, que excluye alimentos, energía y servicios comerciales, subió 0,8 % mensual, marcando uno de los mayores incrementos de los últimos años y evidenciando que la inflación ya no se concentra únicamente en componentes volátiles.
La publicación tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros. Los inversores redujeron las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, al considerar que la persistencia de la inflación podría obligar al organismo a mantener una postura más restrictiva durante más tiempo. Asimismo, aumentaron los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar mostró fortaleza frente a otras monedas.
En definitiva, el PPI de mayo confirmó que la inflación mayorista sigue siendo un desafío para la economía estadounidense. El fuerte aumento de los costos energéticos, sumado a la expansión de las presiones inflacionarias hacia otros sectores, refuerza la cautela de la Fed y mantiene la incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria en los próximos meses.