El empleo en EE. UU. sorprende a la baja y refuerza expectativas de recortes
El mercado laboral de Estados Unidos mostró señales de debilitamiento en el último informe de empleo. Según el reporte de Nonfarm Payrolls (NFP) publicado hoy por el Bureau of Labor Statistics, la economía estadounidense registró una pérdida neta de 92.000 puestos de trabajo en febrero, un resultado que contrasta fuertemente con el consenso de mercado, que esperaba una creación de alrededor de 59.000 empleos. El dato previo había mostrado un incremento de 130.000 puestos, lo que acentúa la sorpresa negativa del informe.
La tasa de desempleo se ubicó en 4,4%, levemente por encima del 4,3% del mes anterior, reflejando un mercado laboral que comienza a mostrar signos de enfriamiento tras varios meses de relativa estabilidad. En paralelo, los salarios promedio por hora avanzaron 0,4% mensual y 3,8% interanual, lo que indica que las presiones salariales continúan presentes, aunque sin acelerarse de forma significativa.
El contraste entre la destrucción de empleo y la persistencia de incrementos salariales plantea un escenario mixto para la economía.
Por un lado, la debilidad en la creación de puestos de trabajo sugiere que el dinamismo del mercado laboral podría estar perdiendo impulso. Por otro, el crecimiento de los salarios mantiene cierto soporte para el consumo, principal motor de la actividad económica estadounidense.
Desde la perspectiva de política monetaria, el dato podría reforzar las expectativas del mercado respecto a futuros recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, en la medida en que un mercado laboral menos dinámico reduce las presiones inflacionarias de mediano plazo. No obstante, la evolución de los salarios seguirá siendo un indicador clave para evaluar si la inflación vinculada al mercado laboral continúa moderándose.
Tras la publicación del informe, los mercados financieros reaccionaron con mayor volatilidad, ya que los inversores recalibran sus expectativas sobre el crecimiento económico y la trayectoria futura de la política monetaria en Estados Unidos. En este contexto, los próximos datos de inflación y actividad serán determinantes para confirmar si se trata de un episodio puntual o del inicio de una tendencia de desaceleración más marcada en el empleo.